
NO ESTOY SALUDANDO, ME ESTOY AHOGANDO
Por Daniel Acosta
(…) Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús, pero cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y COMENZÓ A HUNDIRSE.
— ¡Sálvame, Señor! — gritó.
De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró.
— Tienes tan poca fe —le dijo Jesús —. ¿Por qué dudaste de mí?
Mateo 14:29-31 (La Biblia, Nueva Traducción Viviente)
Stevie Smith, fue una poetisa y novelista inglesa muy famosa por su prosa y rima cotidiana que se caracterizó por ser trágico. Escribió un poema muy particular titulado “No estoy saludando, me estoy ahogando” en donde narra brevemente la historia de alguien que se estaba ahogando muy cerca de una playa pero las personas que paseaban por ahí, al ver que alguien estaba agitando los brazos en el mar, creyeron que lo hacía porque era una persona gentil que solo estaba saludando y le devolvieron el saludo.
“Ahogarse”, en este poema, es una metáfora que usa la autora como recurso literario y que nos ayuda a comprender un significado mucho más profundo de lo que le puede estar ocurriendo a una persona que se ahoga por algún problema sin que nadie se de cuenta. Puede ser algún problema financiero, enfermedad, abuso sexual, depresión entre tantos otros dramas que lo pueden estar ahogando en la angustia y con todo esto uno termina preguntándose:
¿Dónde está Dios cuando me estoy ahogando?
EXPRESA TUS EMOCIONES:
Veamos esta escritura de Mateo 14 en donde ya siendo de noche, vemos que los doce discípulos estaban en una barca en medio de un lago y vieron a Jesús acercarse caminando sobre el agua. Todos se asustaron pero Jesús los calmó, entonces Pedro le pidió ir hacia él y Jesús lo llamó; fue entonces cuando Pedro decidió salir de la barca, — esto es abandonar su zona de seguridad para dar los primeros pasos de fe —, pero cuando quitó la mirada de Jesús y se dejó intimidar por las olas y el viento, literalmente empezó a hundirse.
— ¡Sálvame, Señor! — gritó (Pedro).
Cuando tu corazón se esté ahogando por algo que te está sucediendo, no te quedes en silencio: no expresar tus emociones puede llegar a enfermarte. Es importante desahogarse de vez en cuando y verbalizar aquello que te está ahogando en tu interior lo antes posible. Si se trata de algo que sucedió hace años y a pesar de tenerlo en la profundidad no te deja vivir en paz, entiendo que hablarlo te pueda causar una cierta “náusea mental”, pero pienso que tendrás que enfrentarlo con ayuda profesional o de alguien maduro en la fe. No lo calles, desahogarse no es fácil, pero es necesario porque eso nos devuelve la mirada nuevamente hacia nuestro Señor.
«Desahogarse no es fácil, pero es necesario».
NECESITAS QUE TE AYUDEN:
Las palabras que ahogan tienen que salir fuera, solo así podrás recibir ayuda y encontrar la paz. La escritura sigue diciendo:
“(…) De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró”.
Pedro se hundió en el agua ante la atenta mirada de once discípulos y ninguno tuvo el tino de saltar para auxiliarlo a pesar de que las señales eran evidentes. Hay personas que llevan años dando señales de ahogo y los que viven a su alrededor creen que está todo bien porque siempre ven un buen saludo, pero no, se están ahogando. Cuando veas que alguien se está ahogando no le recites escrituras bíblicas; en lugar de eso, extiende tu mano y sácalo tal como lo haría Jesús, después le podrás dar algún mensaje bíblico para ayudarlo en su fe.
Cuando era niño, estando con mis hermanos, mis padres nos llevaron a disfrutar a un lugar llamado Churín que queda al noroeste de Lima, Perú donde existen varias piscinas de aguas termales que son muy concurridas. Recuerdo estar en el agua disfrutando inocentemente cuando de pronto comencé a ahogarme sin que nadie se diera cuenta. Solo mi hermano mayor Lito, quien también era un niño, se dio cuenta de las señales y sin pensarlo se metió debajo de mí y me levantó. Como yo estaba desesperado por conseguir aire no me di cuenta de que empezaba a ahogarlo también. Finalmente alguien se dio cuenta y rápidamente nos sacó. A pesar de ser solo un niño, mi hermano arriesgó su vida para salvarme y luego alguien más nos salvó a los dos.
¿Alguna vez alguien te ha salvado la vida?
Dios no quiere que nos ahoguemos en nuestros problemas o situaciones difíciles al punto de que ya no podamos respirar de la angustia al vernos incapaces de encontrar solución. No te permitas hundirte en la profundidad de los problemas, tienes cerca de ti a un Salvador que siempre te extenderá su mano (lee Isaías 41:13). Jesús nunca quitó la mirada de nosotros, somos nosotros quienes quitamos la mirada de Jesús. Solo déjate ayudar.
EL MEJOR SALVAVIDAS ES EL QUE SE TIENE PUESTO
Cuando Jesús rescató a Pedro de ahogarse, le dijo:
— Tienes tan poca fe — le dijo Jesús —. ¿Por qué dudaste de mí?
No es que Pedro no tuviera fe, la tenía; pero no lo suficiente como para mantenerlo a flote. “¿Por qué dudaste de mí?”, es decir, que la fe que debía tener era hacia Jesús, ¿lo entiendes? Si Jesús es la Palabra, entonces la Biblia es Jesús enseñándote a tener fe. La Palabra de Dios te capacita para saber cómo afrontar la vida incluso en los momentos más difíciles. Dicho de otra manera, la Biblia es tu salvavidas al alcance de tu mano. De ahí procederá tu fe en Jesús, si crees en ella y la practicas.
«La biblia es tu salvavidas».
Sin FE es difícil ser cristiano, es difícil mantenerse a flote. El “pronóstico del tiempo de la vida” siempre nos anunciará que vendrán fuertes olas y vientos, ¿estás preparándote para eso? La clave es ser “previsores maduros”, no serlo sería como saltar al agua para salvar a alguien que se está ahogando y no llevar ningún elemento que lo mantenga a flote. No hay que perder de vista que quien se está ahogando es una fuerza contraria que está en pánico buscando de dónde agarrarse y esto puede llegar a que ambos se hundan — por eso el trabajo de un salvavidas es muy noble —. En otras palabras, si tienes poca fe, Dios siempre te proveerá de personas capacitadas que se arriesguen a darte una mano para salir de tu ahogo, ya sea un psicólogo cristiano, un pastor, un anciano, algún hermano maduro en la fe u otra persona increíble que nuestro Señor te ofrezca.
CONSEJOS:
Si hay algo que te está ahogando, exprésate y busca ayuda. Mientras tanto considera estos consejos que podrían ayudarte hasta que encuentres la paz que necesitas:
- Nada en esta vida es perfecto, haz las paces con la imperfección.
- No te quedes en el lamento, afronta la situación y busca la paz.
- No discutas por tener la razón, ser amable es mejor que tener la razón.
- Entrénate en dar gracias a las personas en todo momento.
- Practica la felicidad y la calma en las cosas sencillas de la vida.
- Mira a los ojos a las personas y regálales una sonrisa.
- No esperes recibir siempre afecto, sé el primero en darlo y trata de extender una mano a los demás.
Finalmente, solo hay un hombre capaz de calmar nuestro temor, y ese hombre no se hunde en los problemas sino que camina sobre ellos y nos extiende su gracia para devolvernos nuevamente la esperanza. Aunque el pronóstico del tiempo de vida nos vaticine nuevas olas y vientos, no sentiremos temor porque nuestra mirada estará puesta en nuestro Señor.
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Reflexión
“Jesús sabe que en la vida hay situaciones que nos duelen en el corazón. A Él le interesas y quiere ayudarte a sanar.”
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Daniel hermoso mensaje de gran bendición y ayuda !!
DIOS te bendiga a vos y a tu flia en gran manera
Me da tanta confianza, poder reflexionar acerca de la respuesta que recibo de Dios , si logro expresar mis necesidades, poder ser vulnerable ante las situaciones que enfrente, gracias al equipo de Disciplecomunnity por todo el trabajo y la enseñanza que comparten. Que tengan un excelente jornada
Linda reflexión y ejemplos de FE EN DIOS,tenerla nos da la fuerza y la voluntad para salir adelante, pidamos cada día que crezca nuestra FE!
todos tenemos problemas humanos de que son de la carne , somos pecadores y solo podemos tener vida gracias al amor de nuestro cristo Jesús …el señor nos creo para vivir en comunidad, ayudarnos y amarnos los unos con otros .
ante cualquier problema de la carne levantemos la mano para dársela a Jesús y el nos levantará como lo hizo con Pedro en el agua , para que no se ahogue