
“iA” INTELIGENCIA ARTESANAL
Por Daniel Acosta
Pero ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre. Nosotros somos el barro, y tú eres nuestro alfarero; todos nosotros SOMOS LA OBRA DE TUS MANOS.
Isaías 64:7-9 (La Biblia, RVA 2015)
En cierta ocasión, Dios envió a Jeremías a la casa de un alfarero. Allí, el profeta observó cómo el artesano moldeaba con paciencia un trozo de barro húmedo. De pronto, la vasija se deformó entre sus manos, pero el alfarero no se frustró: tomó el mismo barro y comenzó de nuevo, hasta darle la forma que había imaginado. Lo más significativo de este relato no es solo la escena, sino las palabras que Dios pronunció a continuación:
“¿Acaso yo no podré hacer lo mismo con ustedes como este alfarero? Ustedes son en mis manos como el barro en manos del alfarero”
Jeremías 18:1-6
Dios, como gran Artesano de infinita inteligencia, es el creador de todo lo visible y lo invisible, y nada puede superarlo. Al crear al ser humano a su imagen y semejanza, le otorgó también la capacidad de crear e innovar para su propio crecimiento. Así, el ser humano desarrolló herramientas cada vez más complejas que le permitieron transformar su entorno y comprenderlo mejor. Con el tiempo descubrimos que los libros conservan el conocimiento, que las matemáticas ordenan el pensamiento y que la ciencia ayuda a explicar la realidad. La tecnología se convirtió así en un medio para ampliar el saber y mejorar la comunicación, hasta llegar a lo que hoy conocemos como Inteligencia Artificial con el objetivo de facilitar y mejorar la vida humana. Con todo esto, yo me pregunto:
¿Qué vendrá después?
La humanidad crece y crece en conocimiento, ciencia y tecnología, pero no parece crecer con la misma intensidad en ESPIRITUALIDAD. Pasamos horas frente a las pantallas, observando vidas cuidadosamente editadas y diseñadas para monetizar, ganar vistas y likes, pero ¿eso nos ayuda a crecer o solo nos entretiene?
El ser humano tiende a preocuparse tanto por lo exterior, que hace grandes esfuerzos por desarrollar tecnologías que lucen impecables por fuera; sin embargo, descuida su propio interior, y aunque por fuera podamos tener una apariencia “futurista”, tristemente existen muchas personas que espiritualmente aún se mantienen en las cavernas.
Con tanto avance:
¿Detrás de qué vamos?
¿Qué estamos buscando?
Hemos creado cohetes, puesto satélites en órbita y enviado al ser humano a la Luna; lanzamos sofisticados telescopios al espacio; perfeccionamos nuestras computadoras ¡e incluso logramos avanzar hacia la tecnología cuántica!… y a pesar de todos nuestros grandes logros, Dios sigue viéndonos como a niños con “juguetes”.
«Aunque la humanidad tenga apariencia futurista, muchos espiritualmente viven en las cavernas».
La humanidad es profundamente consumista y, desde tiempos inmemoriales ha soñado con llegar a Marte. ¿Para qué?, ¿para terminar poniendo otro shopping allí? Todo lo que hacemos o llegamos a crear no se compara con lo que Dios ya nos ha dado: paisajes sublimes, naturaleza viva, mares y ríos. Nada de lo que producimos puede igualar la grandeza de lo que el Gran Artesano Celestial nos ha regalado, pero nos maravillamos más por lo que inventamos, que por lo que Dios ya creó.
Por ejemplo: Si le dijeras a la inteligencia artificial que te generara una imagen del “Amor” ¿Qué crees que podría hacer?, ¡Qué gran problema!, probablemente no sabría cómo expresarlo y te ofrecería una infinidad de imágenes que al verlas solo te decepcionarían. Como cristianos sabemos que Dios es Amor. Ninguna tecnología, ni inteligencia artificial tendrá esa capacidad que solo los seres humanos tenemos; me refiero a poder reír, asombrarnos, maravillarnos, sentir miedo, amor y todo aquello que solo puede provenir del alma y no de ningún algoritmo. Es decir, que la inteligencia artificial puede imitar conductas, pero no vivirlas; puede reconocer la risa, pero no reír; puede describirte una obra, pero no maravillarse o conmoverse ante una obra de arte. Nos referimos a la “Inteligencia Artificial” como algo revolucionario, pero lo paradójico es que para que exista esa inteligencia, es necesaria la inteligencia humana.
En 2015 un ingeniero de Google, llamado Anthony Levandowski, fundó la primera “iglesia de la iA” (WOTF: Way of the Future) como un culto a la iA, es decir una especie de deidad creada por el ser humano, ¿En serio existió esto?, ¿cómo puede ser que tengamos tanta facilidad y rapidez para buscar “becerros de oro” y no a Dios? — y la culpa no es del becerro — (Lee Éxodo 32). Dejemos claro esto: La inteligencia artificial, como toda tecnología, es solo una HERRAMIENTA al servicio de la humanidad. No se trata de criticarla, sino de comprender que su valor depende del uso que le damos. Puede ayudarnos a crecer no solo en lo exterior, sino también en lo interior. Más allá de facilitar tareas cotidianas, la tecnología puede convertirse en un medio para fortalecer la espiritualidad y profundizar nuestra relación con Dios. Hoy en día existen múltiples recursos — biblias digitales, podcasts, devocionales y contenidos cristianos en línea — que, bien utilizados, complementan y enriquecen nuestra vida espiritual.
Sin embargo, ningún avance tecnológico se compara con tu propio AVANCE ESPIRITUAL. En un corto tiempo las “nuevas tecnologías” quedan obsoletas; pero tu crecimiento espiritual permanece. Por eso, más que rechazarla, debemos usarla con equilibrio, conectarnos con la vida real y valorar el entorno que Dios creó para nosotros.
«La tecnología se vuelve obsoleta, pero tu crecimiento espiritual permanece».
Para terminar, quiero contarte sobre la obra maestra de Dios, una obra divina que ninguna tecnología podrá superar. Efesios 2:10 ya lo dijo, pero permíteme decírtelo con mis propias palabras:
Dios, como un gran artesano, no tuvo problema con ensuciarse las manos con el barro para crear al ser humano. Tomó una porción de tierra dura y agrietada y, al humedecerla con agua, la fue amasando pacientemente hasta volverla maleable entre sus dedos. Una vez que la masa estuvo lista, dócil y humilde ante sus manos, nuestro Señor fue hundiendo sus dedos en el barro en busca de un rostro único y especial: el tuyo. Y aunque la pequeña figura se mantenía inasible, entre la obediencia y la rebeldía a la vez, poco a poco el barro fue tomando forma en las manos del paciente artesano. No delegó su trabajo a otros, porque sabía que con cada presión iba dejando SUS huellas en el barro; luego hizo una pausa, tomó distancia y sonrió, porque ya podía reconocer tu rostro. Suspiró… y mientras te contemplaba, se imaginaba una vida llena de historias. Después se acercó y, con delicadeza, retiró las imperfecciones que no aportaban a su obra. Sus manos no forzaron el barro, sino que lo siguió persuadiendo para alcanzar su objetivo final. Volvió a mirar tu rostro y, como si se tratara de una caricia, alisó con sus dedos la superficie de los ojos, la nariz y la boca. Vio todo perfecto y parecía como si el barro estuviera listo para hablar; sin embargo, aún no podía hacerlo: a tu rostro le faltaba ‘algo’ para tener vida. El agua continuaba siendo un gran aliado para sus manos y, una vez más, decidió acariciar el rostro de su obra una última vez. Finalmente, el barro dejó de parecer barro. Ahora veía una figura y un rostro perfecto que guardaba las marcas de su Creador. Era una pequeña figura sin ningún atavío, pero que llevaba tu rostro. La miró con ternura y suspiró mientras sonreía, aunque ahora era tiempo de que el Creador tomara distancia de su creación. Y antes de hacerlo, en un acto final de amor, se inclinó hacia la pequeña figura de barro y le insufló en las narices el ‘aliento de vida’…
El resto, ya es tu historia.
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Reflexión
//El ser humano puede crear cosas hermosas pero nada se compara a la obra maestra de Dios. Confía en el Todopoderoso, ponte en sus manos y él transformará tu vida. Para él no hay nada imposible.//
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Daniel muy bueno lo tuyo. La i.a tiene sus ventajas y a veces sus desventajas saca a las personas la capacidad de pensar . La gente vive con los ojos pegados a la pantalla y pierde la capacidad de ver al mundo a través de sus ojos.
Gracias Daniel. Realmente nada se compara a la creación de Dios. Cuánto amor y dedicación ha puesto el creador en nosotros.
Muy bonito. La inteligencia artificial nos ayudará en nuestra vida cotidiana. Pero la palabra de Dios nos ayudará para la eternidad.. Gracias hermano Daniel
Maravillosa reflexión Daniel ! La IA es como dicen las siglas sólo artificial y creo en muchos casos demoníaca nada se compara a lo creado por nuestro Padre Celestial excelso y Soberano ! Qué más personas se acerquen al Señor y todos entendamos que todo lo puro lo verdadero viene del Padre Celestial y nos dejemos moldear como el alfarero con su obra que seamos barro ante nuestro Señor . En el nombre del Rey y Salvador Jesucristo Amén y Amén
Después que paso tanto tiempo para el devocional de hoy, …creo que la espera valió la pena!!. El tema de ser transformado por Dios en algo valioso me conmueve , me ayuda y me desafía. Agradezco de todo corazón a todo el equipo que trabaja para que esto llegue a nuestras manos.
Muy bueno también lo que dice acerca del Amor que sabe la IA sobre eso ! Y sobre las redes muestran vidas maravillosas y perfectas y lujo y placeres cuánto de eso es real ?
Muy bonito, reflexivo e inspirador, con Dios todo se puede!