Por Daniel Acosta

SIN SECRETOS, SOLO LA VERDAD

“No hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse públicamente”.

Lucas 8:17 (NVI)

En una famosa película, la actriz principal dijo la siguiente frase:

“El corazón de una mujer es un profundo mar de secretos” (Titanic)

Humm… ¿Es así?

Espero que no, porque pondría en peligro las relaciones de pareja. Espero que nadie haya creído en eso, pero si aún mantienes secretos en tu vida, la Biblia dice que tarde o temprano saldrá a la luz. La Palabra de Dios nos pone en una posición en la que debemos elegir de qué manera queremos vivir, no ser honestos con nosotros mismos es una falsa manera de vivir, probablemente sea por buscar aceptación o por miedo a ser descubiertos, pero para Dios no hay secretos, él sabe quién realmente somos y qué hemos hecho.

¿Te has dado cuenta de que cada vez que hay campañas presidenciales, esta se resume a dos favoritos que se enfrentan como rivales? Una estrategia que suelo ver es que en el último tramo de la campaña, de pronto la cámara de televisión entra a sus hogares mostrando un matrimonio perfecto e hijos maravillosos, todos en armonía comiendo juntos o haciendo actividades juntos previo a las votaciones finales. Me imagino el tremendo trabajo de los asesores de imagen de los candidatos presidenciales que buscan mostrar hogares perfectos en sus candidatos, porque un hombre que no sabe gobernar su hogar no podrá gobernar una nación. Sin embargo, cuando estos políticos llegan al poder se empiezan a descubrir sus verdaderas intenciones, aunque muchos de estos hombres sean adictos a la mentira, la verdad siempre saldrá a la luz.

Ahora bien, esto ocurre también con algunos líderes de iglesia (no todos), a veces aparentan ser muy espirituales, como que todo lo que hacen es perfecto y sin darse cuenta ponen una valla muy alta a los nuevos cristianos. Recuerdo una vez en la que siendo joven cristiano, fui a la casa de Juan quien era mi líder de charla bíblica y hablé con él casi llorando porque sentía que yo no servía para ser cristiano. Le expliqué que sentía que otros líderes vivían una vida perfecta y que me desanimaba cuando en sus prédicas compartían acerca de sus familias como ejemplos de espiritualidad. Transmitían cierta aura de perfección — por así decirlo — y eso me hacía sentir miserable al punto que había llegado a considerar abandonar el cristianismo por no estar a la altura de esos líderes. Entre lágrimas le conté mis luchas pecaminosas a Juan y cuando terminé de hablar, pensé que me iba a recitar alguna clásica escritura bíblica que confirme mi pusilánime vida, pero hubo un pequeño silencio y…  Juan dijo:

“Yo también lucho con lo mismo”

¡Wow! Eso lo cambió todo, ¡él tenía más años en la iglesia que yo y me había dicho eso! Sentí que él había sido más REAL CON SU VIDA y MÁS HONESTO CON SU ESPIRITUALIDAD… sus palabras me ayudaron mucho y me hicieron entender que yo no era el único roto espiritualmente. Encontré a alguien real y honesto con sus luchas y ESO ME ENSEÑÓ MÁS QUE MIL PRÉDICAS TEOLÓGICAS, aprendí que nadie es perfecto, aprendí que la vida cristiana es un constante corregir sobre la marcha y volver al camino de la verdad, por eso necesitamos a Cristo diariamente y entender su GRACIA.

Esto me hizo recordar el corazón del rey David. Él fue alguien honesto con su corazón, incluso cuando cayó en pecado David se mostró más vulnerable delante de Dios y esto lo vemos en los Salmos que escribió. Aprendí que cada vez que tengo que librar una batalla, leer los Salmos me ayuda mucho a enfocar mejor mi corazón. Si caíste en una mentira u otro pecado no trates de ocultarlo, solo tienes que pedir perdón y corregirlo, busca vivir la verdad en tu vida. 

«Yo también lucho con lo mismo».

La VERDAD no es un concepto, necesariamente debe ser practicada en la vida de las personas, se trata de algo que debe venir del interior de un cristiano y reflejarse en su vida, ¿lo entiendes? no debe ser solamente un principio o un valor externo, sino que es mucho más que eso. En Juan 14:16 Jesús dijo “…Yo soy la verdad…”, ahora, como alguien que busca ser como Cristo, pregúntate:

¿Tú eres la verdad de Dios en tu trabajo, en tu escuela, en tu universidad, en tu hogar?, ¿eres la verdad en tu matrimonio?

No vivas ocultando cosas en el corazón, vive libre de cargas y verás que la paz volverá a tu corazón y conciencia. Siempre debemos ser honestos con nosotros mismos y no aparentar lo que no somos, y si es necesario, comparte tus luchas con otros hermanos en la fe como parte de tu predicación, solo así empatizarás con otros luchadores igual que tú. El pecado oculto nunca ayudó a nadie, siempre seguirá siendo una mentira disfrazada de perfección.

Ahora guarda este ejemplo en tu corazón: Cuando Jesús fue arrestado y llevado ante el sumo sacerdote (Marcos 14:61-62) le hicieron una pregunta crucial “¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Dios bendito?”  Y Jesús respondió “SI, YO SOY!”. ¿Lo entiendes? Jesús siempre dijo la verdad aunque su vida estaba en peligro. Dios siempre se emocionará al ver que sus hijos viven en la verdad aun cuando sea difícil hacerlo.

Aleja de ti la mentira, aleja de ti los secretos, ten presente que la verdad siempre tendrá que emanar de nosotros mismos, porque somos cristianos reales en un mundo de ficción. Jesús afirmó “La verdad los hará libres”, vale la pena vivirla porque en definitiva la verdad siempre libera el corazón.
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Reflexión

“No aparentes ser quien no eres, el pecado oculto nunca ayudó a nadie”

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Claudia

    gracias por el mensaje, es muy importante y valioso
    pero a veces hay luchas que no podemos compartir con nadie, son las que nos avergüenzan…

  2. Nancy

    Es tan especial para mí, saber que Dios saca a la luz todo… y por eso es más importante que vivamos en verdad..Gracias por este constante llamado a vivir según las escrituras