
“21 GRAMOS”
Por Daniel Acosta
“¡Que Dios me pese en una balanza justa, y así sabrá que soy inocente!”
Job 31:6
En 1901 Duncan MacDougall, un médico de Haverhill, Massachusetts Estados Unidos quiso demostrar la evidencia de la existencia del alma; su idea consistía en que, si el alma abandona el cuerpo al morir, este abandono se debía reflejar en el peso del cuerpo. Para comprobar si era así instaló en una cama una serie de complejas balanzas y convenció a seis personas que agonizaban de que terminaran sus últimas horas sobre esa cama. El resultado fue un promedio de 21 gramos después del fallecimiento; esto se divulgó en el periódico The New York Times y trajo mucha controversia dividiendo al público. Finalmente esta noticia se hizo eco en diferentes artículos, novelas, prédicas y hasta en una película.
Aunque semejante afirmación no podría tener certeza científica, es interesante lo que intentó demostrar y esto me abre la puerta para hablar sobre “La balanza de Dios”. En la antigüedad los egipcios utilizaban la balanza como un símbolo de justicia para sus difuntos ya que creían que serían “pesados” en la otra vida, de la misma manera los griegos y los romanos lo usaban como el símbolo de la justicia con una similar connotación.
Ahora bien, ¿la Biblia habla de balanzas?, ¿si fuese así cómo sería el juicio del alma? la verdad, no lo sé, pero es interesante considerar lo que dice la Biblia. Por ejemplo, Job le pidió a Dios que PESARA su integridad y así establecer su justicia.
¿Acaso el ALMA posee características que pueden ser pesadas en la balanza de Dios? empecemos con esta escritura:
Si leemos el libro de Daniel 5:18-28 veremos que Belsasar hizo un banquete en su palacio y Dios le envió un mensaje en la pared. Una mano apareció y escribió 4 palabras que decían “MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN” que significa:
MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin.
TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.
UPARSIN: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas.
Esto es como si Dios hubiese puesto a Belsasar en una balanza y al hacerlo no hubiera obtenido suficiente “peso” de justicia para ser aprobado. También leemos en Apocalipsis 6:5 que un ángel de Dios lleva en su mano una balanza.
¿Las almas serán pesadas por su justicia en el juicio de Dios?
Para muchos sería absurdo pensar que algo inmaterial pudiera tener un peso; aunque no se puede negar que el experimento de Duncan MacDougall fue muy interesante porque abrió un lindo debate en aquella época. Si por un momento pudiéramos considerar que el alma pesa 21 gramos, creo que algunos cristianos estaríamos preocupados por el tremendo raquitismo de nuestras almas y la desnutrición interior que no estamos atendiendo.
Según la psicología, en el alma se encuentra todo lo relacionado a nuestras emociones, voluntad y mente. Es desde nuestra alma que nos expresamos como individuos ya que este es nuestro “SER” (identidad) que se manifiesta a través de nuestro cuerpo y que desde que nacemos va adquiriendo aprendizajes y experiencias de vida.
Para entender el ALMA primero debemos entender cómo Dios creó al “SER HUMANO”, el cual se divide en tres partes: espíritu, alma y cuerpo.
“(…) les conserve todo su SER, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno (…)”
1 Tesalonicenses 5:23
Esa es la primera clave del asunto: estamos divididos en tres partes que juntas conforman nuestro “SER”. Ahora veamos una segunda clave:
“Y este mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que ya somos hijos de Dios.”
Romanos 8:16
Aquí ya estamos entendiendo que existen dos espíritus que trabajan a nuestro favor, por un lado está el “Espíritu Santo” (escrita con “E” mayúscula) y por el otro “nuestro propio espíritu” (escrita con “e” minúscula).
- Espíritu: se refiere al Espíritu Santo de Dios.
- espíritu: se refiere a nuestro propio espíritu.
- Alma: se refiere a nuestra identidad.
- Cuerpo: es la materialidad desde donde se expresa nuestra alma.
¿El alma es lo mismo que el espíritu?
No es lo mismo, existe una diferencia entre “alma y espíritu”. Si lees Hebreos 4:12 notarás que dice “… lo más profundo del alma y del espíritu…”. Ahora bien, ambos van de la mano; es decir, necesitamos de nuestro “espíritu” (que es lo que nos conecta con Dios) para beneficio de nuestra alma. Nuestro espíritu es la fuerza vital que va guiando a nuestra alma hacia su propósito divino.
¿No trabajar el alma afecta a nuestro cuerpo?
Veamos qué nos dice esta escritura:
“¿Por qué te desanimas, ALMA MÍA?, ¿Por qué te inquietas dentro de mí?
Espera en Dios, porque aún debo alabarlo. ¡Él es mi Dios! ¡Él es mi salvador!”
Salmos 42:5 (Biblia RVC)
¿Notaste lo que le estaba sucediendo al alma? Nuestra alma necesita ayuda y para ello debemos dedicar tiempo al crecimiento interior. Esto es real e importante por eso existe una rama de la ciencia que se interesa por el alma y es la psicología (griego “psyche = alma”). Los psicólogos saben que el alma es muy inestable y es por esto que trabajan para estabilizarla de problemas de depresión, ansiedad, angustia, estrés, etc. Pero la Biblia va más allá al enseñarnos que necesitamos de un espíritu propio que nos guía con ayuda del Espíritu de Dios.
¿Cómo podemos mejorar nuestra alma?
Aquí hay algo que debemos aclarar para saber cómo trabajar en nuestra ALMA y es que en Gálatas 5:22 se habla de los frutos del Espíritu; sin embargo, esta se escribe con “E” mayúscula (Espíritu Santo) y cuando es así no se está refiriendo a nuestro espíritu con “e” minúscula (ver nota al final) sino al “Espíritu Santo de Dios”. Es decir, que el Espíritu Santo nos ofrece sus frutos pero está en nosotros trabajarlo en beneficio de nuestra alma, insisto, trabajarlo.
“Y por esto deben ESFORZARSE en añadir a su fe la buena conducta; a la buena conducta, el entendimiento; al entendimiento, el dominio propio; al dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la devoción; a la devoción, el afecto fraternal; y al afecto fraternal, el amor. Si ustedes poseen estas cosas y las DESARROLLAN, ni su vida será inútil ni habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo”.
2 Pedro 1:5-8 (Biblia DHH)
Esto implica que construyamos con esfuerzo nuestros valores cristianos. Hay que trabajar por ello, el Espíritu Santo nos lo ofrece pero debemos trabajar para hacerlo realidad en nosotros, ¿crees que es importante? Pensemos por un instante: si hoy pesaras todo tu amor, ¿cuánto crees que marcaría la báscula de Dios?
Debemos dedicar tiempo a desarrollar nuestro interior. Hoy en día las Naciones Unidas hablan del “PATRIMONIO INMATERIAL” de una persona como algo valioso porque ellos reconocen que una persona no necesariamente es rica por su dinero, sino también por sus conocimientos, por su desarrollo interior y cultural.
«Que tu exterior refleje tu interior».
Una persona puede tener muchísimo dinero y al mismo tiempo ser un indigente en su alma (Apocalipsis 3:17) porque su desarrollo interior no ilumina a nadie. Hay personas que tienen un gran afán por escalar socialmente y ganar más dinero, se preocupan por vestir la mejor ropa, tener el mejor celular o el mejor auto pero no se preocupan por ser ricos en su interior, son personas que sufren la inanición de sus almas. Como cristianos tenemos la bendición de ver la vida desde otra perspectiva, recuerda que cada esfuerzo que hagas por perseverar en tu crecimiento interior añadirá día a día más gramos a tu alma.
Hoy es el día en que puedes empezar a desarrollar tu interior. Abre un libro que te edifique, aprende de otros que te ayuden a mejorar tu interior, no te pongas grandes metas sino más bien empieza con pequeños pasos y verás que cada pequeño logro será un gramo a tu favor para que el día en que finalmente estés sobre la báscula de Dios, logres tener el peso ideal de amor y justicia que te abrirá las puertas del Cielo.
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NOTA: En los textos bíblicos vemos que hablan de dos espíritus juntos, cuando vemos que empieza con “E” mayúscula se refiere al “Espíritu Santo de Dios”, pero cuando lo vemos con “e” minúscula se refiere al “espíritu humano”. Lee Lucas 23:46 (RVR 1960) / Juan 4:24 (RVR 1960). En Romanos 8:16 descubrirás que algunas versiones lo traducen mal, pero si vamos al griego para ver esa misma escritura, la encontramos como: Espíritu πνευµα y espíritu πνευµατι, ahí vemos que son dos palabras distintas (Si quieres lo puedes copiar y traducir del griego al español en www.traductor24.online). Otro punto es que así como existe el espíritu de bien, también existe el espíritu del mal (Marcos 5:2) y ambos luchan en nuestro interior por nuestra alma.
Reflexión
“Necesitamos trabajar el alma para lograr ser aprobados por Dios”
¿Crees que hay algo en tu interior que necesitas trabajar?
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DANIEL ACOSTA
CREADOR DE CONTENIDO DEVOCIONAL
Disciple Community
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Estimado apoyo el hecho de que debemos desarrollar y fortalecer nuestro ser espiritual para que la conección con el Espíritu Santo nos permita darle sentido a nuestra vida y que este sentido sea iluminado por la divinidad, esa es la manera como apoyo a mis pacientes en terapia psicológica sistémica, gracias por sus palabras
Gracias por su devocional señor Acosta, me gusto mucho las secciones en la que se abordan analogías en base a parámetros cuantificables para un humano. Muchas veces como cristianos llegamos a estar no conscientes del Espíritu Santo en nuestra existencia.
Gracias por tu comentario. Un abrazo a la distancia.
Una vez leí que cuando Dios nos hizo a su imagen y semejanza lo hizo brindandonos lo que su esencia contiene, tres partes, la trinidad, el alma inquebrantable e impertubable moralmente, que sería Dios padre, como dice el texto el alma es nuestra esencia, somos nosotros, luego el espiritu, el cuál en él es de la mayor pureza posible como es el espiritu Santo y por último el cuerpo, nuestro templo y la representación fisica de nuestras almas, como fue Jesús, al nacer de Dios a través de María, agradezco este devocional, porque me permite reflexionar sobre cuidar nuestro principal atributo el alma, nuestra esencia, la forma de acercarnos a Dios es a través de Cristo siguiendo su ejemplo.
Gracias por tu comentario, un abrazo a la distancia
Creo que personalmente necesito seguir trabajando en mí interior, y más ahora que soy consciente del peligro de morir espiritualmente . muchas gracias Daniel por el mensaje